sábado 15 de noviembre de 2008

"LA REBELIÓN DE LAS LEGUMBRES" 2ª Parte (La Princesa Tilipuda)

Agresivas como hienas feroces las lentejas arremetieron contra los garbanzos, pero con lo que ellas no contaban era con "el arma secreta", ¡sí señores!, "el arma secreta"...
Los garbanzos, que provenían de los lejanos cielos, tenían "capas voladoras" que les permitían planear en espiral creando grandes remolinos de viento que lanzaban a las lentejas a quilómetros de distancia.
Pronto, las furiosas legumbres se ensañaron en una sangrienta batalla en la que el verde teñía las hojas de sus afilados repollos.
¡Oh!, qué desgracia... la piedad no tenía lugar en aquellos momentos, así pues, "ojo por ojo, diente por diente" las lentejas sacaron a combate la artillería pesada, miles de piedras catapultaron hacia el cielo. ¡Oh Dios mío, la capa de ozono!, ¡menudo agujero!. Muchos de ellos cayeron, demasiado desprevenidos al parecer, por creer que la batalla estaba ganada, los garbanzos habían disminuído en número, ¡era la oportunidad de las lentejas!. Con una táctica de guerra de lo más precisa, que luego Napoleón emplearía posteriormente con sus tropas francesas, hicieron emerger de la tierra, escoltada por cientos de batallones lentejiles a "ella", sí, "ELLA" la princesa Tilipuda, la lenteja entre las lentejas, la que más hierro tenía de todas. Ponerla a salvo era el único cometido de sus súbditas...
Tilipuda, camuflada con un vestido flamenco, emprendió una carrera desenfrenada hacia el oceano, atravesando la virulenta batalla, viendo bien de cerca... "Lo-que-se-cocía".
Hermosa a la luz de los volcanes, salvaje levantando el polbo de su madre tierra... cabalgaba Tilipuda en su noble pepino.
Pero algo no iba bien...